Los alumnos del Colegio Argantonio de Cádiz ruedan un corto

El Colegio Argantonio acoge el rodaje de un corto dentro de sus nuevas enseñanzas de cine

Última parada. Escena tres. Toma 1″. Un clic de una claqueta. Una clase llena de alumnos. Un profesor de filosofía que habla de Hume. Y tres jóvenes que comparten una confidencia. ¿Qué secreto guardan? ¿Qué intriga les acontece? ¿Están en peligro? Para responder a algunas de estas preguntas habrá que esperar al estreno. Porque los responsables de este cortometraje se guardan mucho de adelantar algún detalle del argumento de esta historia. Salga como salga, resulte como resulte, será una película pionera. La primera película que salga de los recién inaugurados estudios de cine en el Colegio Argantonio de Cádiz. Una experiencia que está cautivando a sus promotores, a los responsables del colegio, a sus profesores y a sus alumnos. Y son los más jóvenes los que llevan el peso de este rodaje.

Fue Pascuales Rosales, de la productora de cine educativo Filmeduca, el que presentó el proyecto a Luis García Gil, gerente del Colegio Argantonio. “Ya habiamos tenido una experiencia en una escuela de artes y después en un instituto del Viso del Alcor, en Sevilla. Pero yo soy de Cádiz. Si en Sevilla hablas de cine, te reciben bien. Pero en Cádiz cuesta un poco más”. Sabía de la pasión de García Gil por el cine, ya que tiene escritos textos sobre el séptimo arte. Y su proyecto, en colaboración con el profesor de latín Diego Contreras, fue aceptado. La idea era que los estudiantes que se apuntasen pudiesen tener varios meses de teoría y otros tantos de práctica para rodar, montar y estrenar un cortometraje. Así ha nacido Última parada, a cuyo rodaje pudo asistir Con Los Peques, el día en que se tomaban imágenes en una de las clases del centro educativo.

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El profesor Diego, que también ejerce de actor en esta historia, imparte una clase de Filosofía. Primero se sientan los tres protagonistas: Javier José, Abraham Morales y Alicia Prenado. Un poco de maquillaje, libros y apuntes abiertos para dar credibilidad a la escena y aparecen los extras. Otros alumnos ocupan las sillas restantes. Son muy disciplinados. “Nunca miréis a la cámara”, advierte Rosales. “Si miráis, no valdrá la toma y hay que repetir”. Primero entran en tromba. Se sientan y comienza la clase. Después vienen los primeros planos, en los que los protagonistas se miran y se dicen cosas. La claqueta va marcando cada toma. La sujeta un estudiante. El micrófono también lo sostiene con una pértiga un alumno. Y la grabadora, el guión, la grúa… Es una película hecha por los jóvenes cineastas.

Pascual Rosales está contento. “Si les das una responsabilidad, lo hacen bien. Son ellos los que lo hacen todos, los que se manchan las manos para hacer esta película”. Delante de la cámara se sitúa como actor principal Javier José, de 16 años. “Cuando me enteré de la actividad, me encantó. Se lo dije a mis padres y tambien les gustó mucho así que me apunté”, dice risueño. Disfruta como actor, aunque viendo a sus compañeros en labores técnicas, confiesa que también le gusta lo que sucede tras las cámaras. Se niega a dar cualquier detalle de su personaje. “No puedo decir nada”, confiesa convencido. Y no hay nadie que le saque de ahí. Pascual Rosales le excusa. “Lo están guardando bastante bien. Les dijimos que no podían contar nada del argumento porque, al ser una historia corta, cualquier detalle podría fastidiar el final”. Javier José cumple al dedillo la claúsula de confidencialidad. Solo Pascual Rosales está autorizado a dar un somero argumento de Última parada. “Es la historia de unos chavales que tienen un problema que no sabemos hasta que se descubre”.

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La clase, la biblioteca y los pasillos del colegio Argantonio sirven de plató para este rodaje. También algún domicilio particular. Y en las redes sociales se ha visto alguna imagen de los protagonistas en las calles del centro de Cádiz, por ejemplo, frente al Monumento a las Cortes. Cuando finalice el montaje, habrá un estreno por todo lo alto. “En Viso del Alcor llegó a haber hasta tres pases tal era el entusiasmo del pueblo que quería ver a sus estudiantes”, recuerda Rosales.

Más allá de esa proyección y de la experiencia piloto, Última parada será una reivindicación. “Estudiar Juan Ramón Jiménez es muy importante pero también lo es Berlanga. Y eso no les llega, a pesar de que ven más películas que leen libros”, reclama Rosales. Lo suscribe Luis García Gil. “El cine es el gran olvidado en nuestro sistema educativo”. El Colegio Argantonio se ha propuesto consolidar esta actividad en próximos cursos. Para formar a futuros cineastas. Porque no hay mejor expresión de amor hacia algo que garantizar su futuro.

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