Los jóvenes científicos del colegio Arquitecto Leoz

Jornada de puertas abiertas en la Feria de la Ciencia del colegio portorrealeño

El gimnasio estos días no es un gimnasio. Es una sala de exposiciones de ciencia. En una esquina un volcán está en plena erupción. Al lado, una bicicleta no deja de mover sus ruedas. Enfrente hay un desierto que, paradójicamente, ha sido colocado junto a un arrecife de coral. Todo a tamaño escala en unas trabajadísimas maquetas. Pero si alguien no entiende algo, no pasa nada. En el gimnasio que ahora no es un gimnasio, los alumnos no son alumnos. Son profesores y lo explican todo con sorprendente soltura. El CEIP Arquitecto Leoz de Puerto Real está en plena Feria de la ciencia y esta tarde abre sus puertas para que cualquiera que quiera aprender tengan de maestros a estos jóvenes científicos.

Montserrat Becerra fue la impulsora, junto al otro tutor de quinto de Primaria, Paco Fernández, de desarrollar durante varios días unas jornadas dedicadas a las lecciones que se imparten en la asignatura de Conocimiento del Medio. Así ha nacido esta primera Feria de las Ciencias del Arquitecto Leoz. Los alumnos de entre 10 y 11 años, divididos en grupos de cuatro o cinco, han elegido sus materias de investigación y han desarrollo sus propias maquetas.

Al final, han salido 12, que se exponen desde el pasado lunes y hasta el viernes 11 en el gimnasio. Ahí están representados los ecosistemas, la sabana, el desierto del Sáhara, los arrecifes de coral, los peces del litoral gaditano, la playa de la Cachucha, los volcanes, el sistema solar, el aparato locomotor de la mano, una célula vegetal, el funcionamiento de la bicicleta o el espectacular ciclo del agua desde las nubes a los ríos. Los estudiantes han construido maquetas en tres dimensiones para profundizar en sus investigaciones. Parte de ese enorme trabajo se observa en estas imágenes cedidas por el centro, fotografías que corroboran la creatividad y también la ilusión de los participantes.

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Pero la experiencia no ha quedado en una mera exposición. “Queríamos que fueran los propios niños los que, tras realizar esas maquetas, se encargaran de explicarlas a los visitantes. Que, por unos días, ellos fueron los maestros que imparten clase“, explica ilusionada Montserrat Becerra. Además de perfeccionar el resultado de las maquetas, gran parte de la labor de los tutores con los estudiantes ha sido mejorar la expresión oral y gestual, aconsejar sobre cómo mover las manos, en qué momento enfatizar el discurso… Así los alumnos se convierten en los mejores cicerones para los visitantes de la muestra.

Y así está siendo. Por el gimnasio que no es ahora un gimnasio, sino una enorme sala de divulgación científica, ya han pasado alumnos de primero y segundo de Primaria. Hoy lo harán los de cuarto y los de quinto. También han ido sus familias. Han recibido diplomas. Y esta tarde cualquiera que se quiera acercar el colegio podrá entrar para conocer de cerca cómo se manejan con sus explicaciones estos jóvenes científicos y cuánta creatividad han desplegado para preparar sus maquetas. Esta jornada de puertas abiertas al público en general será entre las 16:00 y las 17:00. Incluso mañana y el viernes vendrán alumnos de otros colegios. Tras la Semana Santa, el gimnasio volverá a ser un gimnasio pero a los jóvenes científicos nadie les podrá arrebatar sus momentos de gloria científica.

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