Paloma Pirfa contra los micromachismos

Pirfita tiene una mamá periodista que le da los cereales con el periódico abierto, le cambia los pañales con la radio de fondo, se traga los dibujos animados con un ojo puesto en las redes sociales y odia la pregunta “¿Todavía?”. Compartimos cama, besos y pasión por el chocolate.

Circula estos días esta foto por las redes. La hizo, creo, algún usuario de unos grandes almacenes que, con razón, se llevó las manos a la cabeza con los estereotipos que perpetúa: El niño, como el padre, inteligente y la niña, como la madre, bonita. Todo dentro de ese mundo dicotómico comercial de la ropa infantil en el que, por tener pene, vistes de azul y por tener vulva, vistes de rosa. Al final, la presión social ha hecho a la empresa retirar este producto.

Son “pequeñas” (y no tan pequeñas) manifestaciones de una cultura machista que se cuela por las pantalla, por los escaparates, por las conversaciones y también, claro, por los dibujos animados. Los que lean este blog ya sabrán que tengo cierta guerra abierta contra las princesas, especialmente las de la factoría Disney. Pues bien, hace apenas unos días me senté con Pirfita a ver dibujos y, en un intento romántico de recordar mi propia infancia (creía yo que sin la maldita influencia de esas edulcoradas cursis rosas), pusimos ‘David El Gnomo’. Y lo hacía convencida de las grandes enseñanzas ecologistas, por ejemplo, que dejó en la niña que yo era antes de ser la madre que soy.

Pues bien, en este capítulo en concreto que compartía con Pirfita, David y el resto de gnomos y gnomas logran capturar a uno de los malvados trolls que les estaban haciendo la vida imposible. Se trataba de Path que, para quien no lo recuerde muy bien, era el más tonto de todos. Con el troll en el interior de un agujero, los gnomos, uno a uno, comenzaron a decirle cuáles serían las “medidas” que tomarían en represalia por su mal comportamiento y, con la esperanza, de que no volviera a portarse así con ellos.

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Un gnomo le decía que le enseñaría a escribir, otro, que le enseñaría a leer, otro más allá que matemáticas y así iban hablando todos los gnomos varones hasta que el círculo se cierra en Lisa, la esposa de David, que le dice a Path algo así como: “Yo te lavaré con agua y jabón”. Es decir, que en la mente de los guionistas de una de las series de dibujos animados que más vi en mi infancia no cabía que una gnoma-mujer pudiera transmitirle al troll atrapado ningún tipo de conocimiento académico.

A pesar de los valores de amor a la naturaleza y a los animales que transmiten estos dibujos, caí en la cuenta de que estaban caducados. Como el mensaje de las camisetas que refería antes. Como esa creencia ancestral de la predisposición a los parecidos según los géneros. Como tantas y tantas manifestaciones machistas con las que convivimos, con las que hemos crecidos y contra las que tenemos que estar alerta para evitar a nuestros hijos e hijas.

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