Planes con niños en Cádiz: visitar la Torre Tavira

Para visitar Cádiz, como cualquier otra ciudad, lo mejor es recorrer sus calles, andar por sus plazas y visitar cada uno de sus rincones. Pero, ¿y si, además de todo esto, pudieras entrar en sus azoteas, en los balcones de sus vecinos y saber lo que hace cada gaditano en cada instante? La Torre Tavira (C/ Marqués del Real Tesoro, 10) cuenta en su última planta una cámara oscura que añade un atractivo más a las espectaculares vistas de esta torre mirador. Los visitantes no se conforman aquí con otear el horizonte: pueden, incluso, rastrear la ciudad como si tuvieran una lupa gigante.

Precisamente es un juego de lentes lo que permite el espectáculo de la cámara oscura: una imagen de Cádiz, a tiempo real, proyectada sobre una pantalla blanca curva, a modo de mesa, que se sitúa en el centro de una habitación totalmente oscurecida y pintada de negro. En esa pantalla, igual que en el cine, se proyecta una imagen en color, luminosa y en movimiento. Sólo que aquí el escenario son las calles y azoteas de la ciudad, y los actores son los propios gaditanos que en ese momento se mueven por ellas.

El efecto óptico de esta combinación de lentes hace además que objetos muy lejanos parezcan estar a poca distancia. Un señor que tiende las sábanas, una mujer que le pone comida a su gato, dos personas que toman el sol en su terraza… El espectáculo es sorprendente para cualquiera, pero mucho más para los niños, que se podrán sentir espías de la ciudad o detectives armados de una gran lupa de investigación.

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En la visita a la Torre Tavira, un guía explica sobre la pantalla los monumentos y la historia de Cádiz, mientras gira la cámara 360º. De este modo, los visitantes tienen una perspectiva muy especial de la ciudad gracias a este recorrido desde arriba. Además, la cámara se puede acercar, alejar y mover en todas las direcciones y de arriba a abajo, por lo que las posibilidades son muchas. Las sesiones duran entre 15 y 20 minutos, y se repiten cada media hora de forma ininterrumpida durante todo el día.

La cámara oscura de Cádiz fue la primera en instalarse en España, en el año 1994. Pero la historia de estos instrumentos ópticos se remonta mucho más atrás, hasta el siglo X, cuando el árabe Abu Ali ibn al-Hasan, conocido en Occidente como Alhazen (965-1038) aplicó el principio de la cámara oscura para explicar la formación de la imagen visual en el ojo. Otros científicos siguieron indagando en el conocimiento de este instrumento a lo largo de los siglo, entre ellos Leonardo da Vinci, en el Renacimiento.

En el siglo XIX el uso de las cámaras oscuras se generalizó y derivó, posteriormente, en la invención de la fotografía, que no es más que la fijación de una imagen captada por una cámara oscura (el primero en conseguirlo fue Nicéphore Niepce). De hecho, entrar en la Torre Tavira es como meterse en una cámara de fotos gigante.

Después de la cámara de Cádiz se han abierto otras instalaciones similares en España (en Sevilla, Jerez, Jaén, Béjar, Santander…) utilizando la patente de la Torre Tavira. También han llegado al extranjero, con cámaras oscuras hermanas en Lisboa o La Habana.

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La Torre Tavira abre todos los días del año, excepto el 25 de diciembre y el 1 de enero. El horario de mayo a septiembre es de 10:00 a 20:00, de forma ininterrumpida (hay que tener en cuenta que la última sesión de la cámara oscura es media hora antes del cierre). La entrada cuesta 6 euros, aunque los niños tienen tarifa reducida de 5 euros (también los estudiantes y mayores de 65 años), y hay precios especiales para grupos de más de 10 personas.

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